Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

CRISIS E INSEGURIDAD EN MÉXICO: RESULTADO DEL FRACASO DE LÓPEZ OBRADOR

Por: @Juan Carlos Rodríguez Tumalán

Septiembre 02, 2022


CNEC

Atravesamos el peor momento de lo que hemos experimentado en materia de crimen organizado en la historia de México, los cárteles del narcotráfico empiezan diversificar su accionar. Por mucho tiempo, la violencia en el país había estado asociada en su mayoría a altercados entre grupos criminales, enfrentamientos con las autoridades, venganzas contra otros bandos y la lucha por las plazas de narcomenudeo y para muestra un botón: El pasado 15 de agosto agredieron directamente a la población civil  matando a 11 personas y realizando múltiples incendios de camiones y automóviles, tiendas de conveniencia y gasolineras, todo esto en Ciudad Juárez, Chihuahua.

 

A su estilo López Obrador, salió a justificarse por estos acontecimientos en su mañanera minimizando estos actos, de los cuales todos somos testigos, incluso en algunos momentos se mostró con expresiones de desprecio al dolor ajeno, pues reaccionó con risas cuando mostraba lo que informan los diarios nacionales sobre lo acontecido, asegurando que todo es parte de una conspiración política en su contra por parte de opositores que él llama “conservadores”. Para él pues, no existe ningún problema de seguridad.

 

Son muchos los expertos que opinan que la razón estructural más determinante, por la que ha fallado la estrategia de seguridad pública en el país, radica en que dentro del presupuesto que se destina a la seguridad ciudadana, México es de los países que menos porcentaje de dicho presupuesto asigna a los y las policías y a las fiscalías penales (ministerios públicos), pues solo se les destina el 40% de dicho presupuesto, por el contrario en países como España o Italia, donde existe un menor índice de inseguridad, ese porcentaje ronda en el 70%. La poca inversión del presupuesto público ahoga las capacidades de investigación y prevención del delito. Vemos pues, cómo los recortes presupuestales hacia estos organismos que deberían de encargarse de concretar estrategias específicas en materia de seguridad, no tienen la capacidad de hacerlo en gran medida por la austeridad republicana que proclama el mandatario, la cual los está dejando en el abandono.

 

Recordemos la promesa de campaña que hizo el ahora presidente, en enero de 2018 en Yucatán al frente de un mitin político: “Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, luego en abril del 2020 dijo en Minatitlán, Veracruz: “En seis meses habrá resultados en seguridad” y, como su discurso no produce realidad, vemos que la violencia es una crisis que no se ha podido reducir por más que, en sus “otros datos”, el presidente López Obrador diga lo contrario y defienda su lema “que la estrategia es de abrazos, no balazos, no van a cambiar” acorazado con una soberbia y una prepotencia que desafían al cielo y la tierra, avanza con los ojos cerrados sin importar que su gobierno ya se encuentra superando los 120,000 homicidios del sexenio de Felipe Calderón.

 

La crisis de violencia que vive el país lamentablemente incrementa todos los días, López Obrador debe aceptar que su política no ha dado resultados y que, así como criticó en su momento la política en materia de seguridad de gobiernos pasados, su administración debería mirar atrás, hacer una autocrítica seria de su trabajo y corregir en lo inmediato. Al final de cuentas el mandatario y su militancia de Morena son los que, con su retórica, pretenden negar lo que se impone en la realidad como pretender acabar con la corrupción con un pañuelito blanco o terminar con la pandemia de COVID con imágenes de santos. Ellos son los mismos que vienen del país de los abrazos y suponen que de esa manera van a terminar con la violencia y con el crimen organizado existente en el país.

 


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