Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

NO VAMOS BIEN Y NO ESTAMOS BIEN

Por: @J N

Mayo 01, 2020


trapos blancos Mxico

El sábado pasado, en su mensaje sabatino al pueblo de México, el presidente López Obrador afirmó por enésima vez, con la arrogancia que lo caracteriza, que “vamos bien en la lucha contra la pandemia del coronavirus”, agregó que vamos incluso mejor que otros países. Se jactó de poder demostrar, con datos, su afirmación, pero dijo que es de mal gusto hacerlo, sobre todo porque se trata de desgracias humanas. También habló sobre el polémico mensaje que emitió el conductor de noticias Javier Alatorre; dijo que su amigo (Alatorre) se había equivocado, pero que de ninguna manera se tomarían represalias, pues vivimos en un país democrático donde se respeta la libertad de expresión. 

            Dicha misiva coincide poco o nada con la realidad que estamos viviendo en estos momentos; pues ni vamos bien en la lucha contra el Covid-19, ni se está respetando el derecho a manifestación. Además de que es cuestionable el dato sobre el número de infectados que ha ofrecido el gobierno federal. Según Julio Boltvinik, profesor de El Colegio de México, existen suficientes razones para ponerlo en duda, pues, por ejemplo, se están realizando muy pocas pruebas a nivel nacional, incluso cuando los pacientes han asistido a los hospitales para que se las tomen; los médicos, por órdenes de sus superiores, han decidido no realizárselas: según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, somos el país que menos pruebas aplica, entre sus 36 miembros, solo 0.4 pruebas por cada 1,000 habitantes. Otra razón es que los pobres no suelen asistir al médico si los síntomas que presentan por alguna enfermedad son mínimos, sino que prefieren curarse en casa. 

            Un primer elemento que nos indica que no vamos bien en el combate contra el coronavirus es el desabasto de medicamentos y de material sanitario en los hospitales, lo que ha ocasionado un mayor número de defunciones y de contagiados, incluso entre médicos y enfermeros (según El Financiero del 27 de abril, los contagios entre el personal médico se  disparó en los últimos 10 días, en un 261%),  pues al no tener material suficiente, han tenido que improvisar cubrebocas, batas, guantes, etc., con otro tipo de materiales como nailon y tela de algodón, pero que obviamente no los resguarda adecuadamente. 

            Un segundo elemento es la hambruna que están padeciendo millones de familias debido al confinamiento obligatorio, ya que al no contar con un empleo formal, han dejado de percibir ingresos, lo que ha ocasionado que ni siquiera puedan adquirir los alimentos básicos. El problema es serio si se considera que son alrededor de 32 millones de personas de la Población Económicamente Activa (PEA) las que pertenecen a la informalidad, es decir, si no trabajan no comen (ENOE). 

Tanto el personal médico como los ciudadanos que padecen hambre se han manifestado de diferentes maneras y en diversas ocasiones para exigirle al gobierno que los escuche y los atienda. Las redes sociales se encuentran henchidas de información acerca de las protestas como el caso de las colonias de los “trapos rojos” en Xalapa, Veracruz, o de los ciudadanos que través de videos caseros denuncian el pauperismo en el que se encuentran y solicitan apoyos alimenticios. 

La respuesta que han recibido los manifestantes no ha sido la mesura ni la bonhomía por parte del gobierno de la república y sus secuaces, tampoco la solución de las demandas, sino una caterva de blasfemias y burlas, acompañadas de la exhibición pública en las mañaneras o en otros foros, lo que demuestra que tampoco se está respetando el derecho a la manifestación. 

En general, el presidente de la república y los diputados han hecho caso omiso a las exigencias de diversos grupos que han solicitado poner en marcha un plan nacional que ayude a combatir las consecuencias de la pandemia. Los funcionarios morenistas siguen desdeñando el sufrimiento de la población, para ellos, lo único que importa es lo que los beneficia o beneficia a su partido, todo lo demás es nimio. 

Ante tal panorama es imposible aceptar los ambages de López Obrador, lo único que está demostrando es que él y los demás morenistas no están capacitados para gobernar o no quieren gobernar para las mayorías, razón suficiente para exigir su renuncia. Aquí solo hay de dos sopas: o recapacitan y atienden al pueblo o empiezan a preparar sus maletas. 

 


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