Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

La 4T y la indignación social

Por: @Beth Adara Twitter: @BethAdara

Junio 13, 2019


contra morena

En diciembre de 2018, la sociedad mexicana, en general, se mostraba entusiasta debido a que Morena tomaba el poder del Gobierno de la República, la aprobación al nuevo presidente era, según mostraban los medios de comunicación, del 80%.  Sin embargo, la incongruencia del gobierno de la Cuarta Transformación, su falta de claridad, compromiso y planificación, ha despertado la indignación de buena parte de la sociedad. En el discurso de AMLO predominan descalificaciones a organizaciones sociales y es prácticamente imposible que sus acciones estén fundamentadas de manera clara y precisa; por el contrario, su gobierno es errático y ambiguo: así se notó, por ejemplo, con la cancelación del aeropuerto de Texcoco y el incumplimiento a la promesa de retirar a los militares de las calles.

            La indignación social se ha manifestado en grandes concentraciones de ciudadanos que exigen que López Obrador brinde beneficios a la gente que más lo necesita. Tal es el caso de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” (FNERRR), organización a la que estamos afiliados cerca de 100 mil estudiantes de todo el país, y que somos afectados por la política educativa de AMLO y su gabinete.

Los pasados 19 de abril y 23 de mayo, miles y miles de jóvenes de la FNERRR se manifestaron en todas las entidades de la República exigiendo que se dote de becas a estudiantes pobres y que se brinde infraestructura adecuada a escuelas con aulas improvisadas. Asimismo, protestamos 12 mil estudiantes en la Secretaría de Gobernación y en la Secretaría de Bienestar, pues hay más de 35 mil alumnos de nivel medio superior que fueron censados y no han recibido la beca “Benito Juárez”, ni mucho menos han sido atendidos los problemas de infraestructura educativa: pedimos que se reconstruyan cientos de escuelas afectadas por el sismo.

Las decenas de protestas en todo el país, dos mítines multitudinarios (uno ante la Segob y otro ante el Palacio Nacional) y una marcha de más de 12 mil estudiantes de nuestra Federación no han sido preocupación para el gobierno en turno, pese a que el presidente se autoproclama de izquierda y anunció dar la batalla contra la pobreza. La insensibilidad de la 4T ante los males que aquejan a la gente más pobre del país es indignante; se niegan recursos que beneficiaban a paupérrimos hogares: hubo cancelación de estancias infantiles, de Prospera y de gran parte del ramo 23.

Y, en medio de la creciente indiferencia, individualismo y superficialidad debido a la mercantilización de la cultura, la indignación suscitada por el gobierno de AMLO es una esperanza y un resquicio para sentar las bases que forjarán un movimiento lo suficientemente poderoso para dirigir organizaciones sociales. 

Es preciso que los estudiantes, aquellos que se han convertido en los próximos ciudadanos enajenados y conformes, inmersos en el consumismo y la apatía, tomen la bandera de la indignación, propaguen el humanismo y politicen, es decir, que concienticen al pueblo. La necesidad de humanizar la cultura contemporánea (que está orientada a la indiferencia política) es ineludible. Sin embargo, esta debe ser profundamente política y suficientemente organizada, de lo contrario, correríamos el peligro de combatir las injusticias solo coyunturalmente y la transformación del país no tendría grandes alcances.

Por eso, la FNERRR trabaja en este sentido; esto representa ya una transformación sin precedentes. Pero se requieren de más fuerzas, esta es la razón por la que invitamos a todos los jóvenes a sumarse a nuestras filas, a continuar construyendo un movimiento estudiantil profundo y de alcance permanente, que trabaje del lado del pueblo trabajador y lo dirija para exigir que se cumplan sus derechos. Y, a todos los fenerianos, los exhortamos a continuar forjándose como buenos estudiantes y como buenos líderes: es necesario estudiar nuestra realidad para poder transformarla.

La indignación debe ser llevada al plano real de nuestra vida cotidiana. Aquel precepto que dice: “hay que sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”, significa no solo sensibilizarnos, porque entonces la tarea que tenemos quedaría incompleta; significa cumplir en la práctica con cada tarea que nuestra organización nos ha encomendado. Seamos, pues, congruentes con nuestra convicción más profunda: liberar al pueblo de la opresión del capitalismo, representada hoy por el gobierno de Morena.


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