Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud (o ¿Por qué hablar de El Capital de Marx?)

Por: @Raúl Roig

Mayo 06, 2019


Karl Marx FNERRR

 

Una sentencia parecida a la del título aparece en la comedia La verdad sospechosa, de 1630, escrita por Juan Ruiz de Alarcón, dramaturgo novohispano de origen mexicano del llamado Siglo de Oro. La comedia de Juan Ruiz de Alarcón fue reelaborada por Pierre Cornielle, en 1644, y publicada con el título, Los mentirosos, es la traducción de esta comedia francesa, de vuelta al español, la que da a la sentencia su forma más contundente, que aparece en el título de este artículo. Esta frase es comúnmente utilizada para indicar que las afirmaciones sobre la muerte personas, instituciones o ideas, son falsas; y en el caso que ocupa el presente artículo cae como anillo al dedo.

En estos momentos en el que aparentemente ha triunfado de manera apabullante el neoliberalismo, ensalzar a Carlos Marx supone una osadía, y discutir o simplemente releer El Capital significa revivir ideas que están, supuestamente, muertas y enterradas. La caída del muro de Berlín y la posterior implosión de la Unión Soviética a fines del siglo pasado dieron paso a los momentos más álgidos de negación de la vigencia del marxismo como explicación del desarrollo de la sociedad. Y los ataques al marxismo se recrudecieron difundiendo la opinión, sin fundamento histórico, de que las ideas de Marx propiciaron grandes calamidades para la humanidad y olvidando, convenientemente, los crímenes genocidas del capitalismo, como las dos guerras mundiales y los horrores del fascismo, por mencionar sólo los más notorios. Así, y como resultados de esta campaña sin tregua en contra del marxismo, la mayoría de los izquierdistas del todo el mundo y de nuestro país abandonaron sus ropajes marxistas y abrazaron ideas supuestamente nuevas, que van desde refritos de viejas teorías del socialismo utópico, hasta ensoñaciones de un capitalismo con rostro humano, que puede cambiar su esencia mediante algunas reformas cosméticas.

A pesar de lo anterior en este artículo vamos a hablar de Carlos Marx y de su obra más importante. Y es que este año, 2017, se cumplen 150 años de la publicación de El Capital. Pero no abordaremos el tema como una simple efeméride, trataremos de argumentar por qué es necesario hablar en pleno siglo XXI de una obra escrita hace siglo y medio. Para responder a esta pregunta partamos de algunos datos que resumen la situación social en la actualidad. Según datos publicados en el informe Una economía para el 99%, publicado en enero de este año, por un lado una de cada 10 personas en el mundo sobrevive con menos de dos dólares al día, mientras que por el otro lado el hombre más rico del mundo necesitaría derrochar un millón de dólares al día durante 2,738 años para gastar toda su fortuna, y la concentración de la riqueza ha alcanzado un nivel tal que los ocho hombres más ricos del mundo concentran la misma riqueza que 3,600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad. A la luz de estos datos podemos preguntarnos: ¿Por qué el capitalismo, que ha creado más riqueza de la que jamás hemos visto en toda la historia humana, es incapaz de superar la pobreza y la desigualdad? ¿Cuáles son los mecanismos por los que la riqueza de una minoría parece engendrar miseria para la mayoría? El Capital de Carlos Marx aporta elementos indispensables para dar respuesta a estas preguntas y, por lo tanto, para la comprensión y análisis de la situación mundial resumida mediante los antecitados datos económicos.

En El Capital, Marx investigó el modo de producción capitalista como un todo vivo, como fase históricamente determinada y, por consiguiente, históricamente pasajera en el desarrollo de la sociedad humana. Realiza una explicación muy completa de los orígenes del capitalismo, de las leyes de su desarrollo, para concluir finalmente que este mismo desarrollo es el que lo llevará a su superación por una sociedad distinta.  El análisis de Marx se puede dividir en tres partes: el estudio de las formas de valor, la explicación de la producción de la plusvalía y el proceso de acumulación capitalista.

El estudio detallado de las formas de valor, y de su desarrollo hasta la forma dinero, es uno de los más grandes méritos científicos de Marx. Inicia su estudio del capitalismo analizando la mercancía como célula elemental de la riqueza. Marx define la mercancía como la unidad del valor de uso (capacidad de satisfacer una necesidad) y valor (coágulo del tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción). Igualmente, el proceso de producción de una mercancía debe expresar, simultáneamente, el proceso de trabajo y el de creación de valor (doble carácter del trabajo). Al capitalista “no le basta con producir un valor de uso; quiere producir una mercancía; no sólo un valor de uso, sino valor; y tampoco se contenta con un valor puro y simple, sino que aspira a una plusvalía, a un valor mayor”. Este paso del análisis resulta imprescindible para el análisis posterior realizado en El Capital.

El análisis de la explotación del trabajo asalariado por el capital y la producción de la plusvalía constituye el punto más importante del Tomo I de El Capital. Marx desentrañó el secreto de la explotación capitalista y expuso una verdadera teoría científica de la plusvalía. Descubrió que la mercancía que vende el obrero y compra el capitalista es la fuerza de trabajo, o sea, la capacidad de trabajo, y no el trabajo en sí. Esta tesis es la clave para comprender el mecanismo de la explotación capitalista. La fuerza de trabajo, como toda mercancía, tiene valor de uso y valor. Su valor de uso es la propiedad de la fuerza de trabajo de crear valor, mayor que el de la propia fuerza de trabajo. Su valor equivale al de los medios de subsistencia del obrero y su familia. Así, durante la jornada de trabajo el obrero crea el valor de los medios necesarios para reproducir la fuerza de trabajo, esto ocupa sólo una cierta parte de la jornada (tiempo de trabajo necesario); durante el resto de la jornada (tiempo de trabajo excedente) el obrero crea un valor suplementario por encima del valor de su fuerza de trabajo, es decir, la plusvalía. Es sólo cuando produce plusvalía que el dinero se transforma en capital (valor que se valoriza). Los medios de producción se convierten en capital bajo determinadas condiciones: cuando son propiedad de los capitalistas y se emplean para explotar el trabajo asalariado, para crear plusvalía. Por consiguiente, el capitalismo es una relación históricamente determinada. 

Tras examinar la esencia de la explotación capitalista y el desarrollo de la producción de la plusvalía, Marx analiza el problema de la acumulación capitalista y la centralización de los medios de producción lo cual acarrea la concentración de la riqueza en unas cuantas manos y la expansión de la pobreza a la mayor parte de la sociedad; enconando así la principal contradicción del capitalismo: entre el carácter social de la producción y la forma privada de la apropiación. Y actualmente este proceso ha alcanzado niveles insospechados, de tal forma que los verdaderos amos del mundo ya no son los gobiernos, sino los dirigentes de grupos multinacionales financieros o industriales y estos poderes no tienen nacionalidad.

Son estos elementos, descritos aquí breve y simplificadamente, los que ayudan a responder las preguntas planteadas más arriba y las que le dan a la gran obra de Marx su vigencia hasta nuestros días.  El Capital contiene todos los elementos para un análisis de la situación social actual, pero no es una varita mágica, o una bola de cristal, requiere de esfuerzo para la aplicación de los principios generales al estudio concreto de la realidad concreta. Por eso la obra va dirigida a “los lectores deseosos de aprender algo nuevo, y, por consiguiente, de pensar por su cuenta”.

Podemos decir que la obra de Marx ha superado la prueba del tiempo, pues la vida ha comprobado plenamente sus principales deducciones científicas. Pero este breve análisis estaría incompleto si no hablásemos del método científico aplicado por Marx en su obra. Ciertamente, el método de investigación aplicado y desarrollado por Marx en El Capital es, ante todo, específico a la economía política; pero puede servir de modelo para todas las ciencias. Toda la doctrina económica de Marx está compenetrada por el análisis de la esencia contradictoria de las categorías del modo de producción capitalista. Las contradicciones representan la fuerza motriz interna del desarrollo de cada fenómeno y por eso su estudio es el único camino para conocer la realidad en desarrollo. Las ciencias no se pueden limitar a constatar la división de un fenómeno en partes contradictorias, sino que deben examinar el proceso de desarrollo de la propia contradicción, demostrar que el movimiento es el modo de realización de la contradicción y que el desarrollo de esta contradicción conduce finalmente a la metamorfosis cualitativa del fenómeno en otro nuevo.

Finalmente, El Capital no es sólo una obra teórica, es ante todo una obra profundamente partidista, pero el partidismo de El Capital es la forma superior de objetividad científica. Su deducción sobre la inevitable liquidación de la producción capitalista y su sustitución con una forma superior de organización de la sociedad, el comunismo, se infiere del propio análisis científico de las tendencias y regularidades del desarrollo del capitalismo. No cabe duda de que El Capital sigue siendo una herramienta fundamental para estudiar el pasado, explicar la realidad presente, comprender las leyes que rigen su desarrollo e impulsar su transformación. 


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