Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

El imperialismo y la lucha ideológica

Por: @Juventino Navarrete Xilita

Febrero 13, 2019


lucha

Los últimos acontecimientos sucedidos en México y en el mundo entero nos recuerdan una vez más que el sistema económico capitalista se encuentra sumido en una crisis cada vez más evidente e insuperable. Por eso el imperialismo, encabezado por Estados Unidos y compañía, recurre a maniobras cada vez más agresivas y descaradas para frenar esta situación y al mismo tiempo lograr la permanencia de dicho sistema,  pues solo de esta manera pueden garantizar que sus riquezas sigan en incremento a costa de la pobreza de millones de personas en todo el mundo.  Solo de esta manera se puede explicar la victoria de la ultra derecha en América del Sur, el triunfo de una aparente izquierda en México y el intento de golpe de estado en Venezuela.

Como ya lo decía Vladimir Lenin al caracterizar al imperialismo como la fase última del capitalismo, éste se vuelve más agresivo y feroz y no le importa mucho presentarse ante la sociedad como ultra derecha, como centro o como izquierda, ya que mientras se le garanticen las mismas o mayores ganancias puede tolerar situaciones aparentemente contrarias.  Lo anterior, aunado a la caracterización que hizo Antonio Gramsci acerca del fascismo como una forma particular de estado capitalista e imperialista que tenía como objetivo primordial luchar contra el partido comunista italiano y los de Europa, nos llevan a concluir que los fenómenos antes señalados, aparentemente opuestos, en realidad son manifestaciones de una misma situación. Es obvio que no podemos caer en el reduccionismo economicista, que ya criticaba Gramsci, de presentar toda la fluctuación política e ideológica como expresión inmediata y directa de la estructura económica, ya que cada problema presenta características propias y por ende merece un trato particular.

Si se analizan de mejor manera los casos Bolsonaro en Brasil, Macri en Argentina y López Obrador en México nos daremos cuenta de que la forma en que llegaron al poder es más o menos parecido, todos criticaron a los antiguos gobiernos como los causantes de la situación actual y prometieron que con ellos a la cabeza, los países darían saltos de gigante hacia el progreso. Uno de los temas centrales al que recurrieron fue el de la corrupción de los gobernantes como el mal más importante de todos los tiempos y como el verdadero origen de la alta desigualdad y pobreza; día y noche vimos circular en las redes  sociales y en la televisión información acerca de la corrupción de tal o cual político,  sin embargo, ninguno argumentó de manera lógica y rigurosa que la situación verdaderamente fuera así, y no lo pudieron hacer porque en el mundo no existe respaldo teórico ni empírico que fundamente dicha posición. Les bastó toda la prensa nacional e internacional a su favor. Es cierto que la gente se encontraba molesta y exigía cambios, pero es muy probable que, sin la ayuda de las redes sociales, de los medios de comunicación, de académicos universitarios, entre otros, los ajustes que hoy vemos en el mundo talvez no hubieran sucedido.

Hoy, estos nuevos gobiernos que se sienten envalentonados ante sus triunfos tan escandalosos pretenden continuar con su cometido de acabar contra los que siguen considerando sus verdaderos enemigos, los luchadores sociales,  y para esto han creado estrategias que tienen como objetivo incrementar aún más la mala imagen que ellos mismos crearon de las organizaciones sociales, para que la ciudadanía no solo acepte el linchamiento mediático y físico del que son víctimas, sino que ella misma sea partícipe. Es en esta coyuntura en que debemos entender la embestida de la que han sido víctimas diversas organizaciones sociales, entre ellas el Movimiento Antorchista Nacional. Todas las calumnias aparecidas en los medios de comunicación en los últimos meses, dichas por funcionarios cercanos a los presidentes e incluso por los mismos presidentes, como en el caso de López Obrador contra Antorcha, al acusarla de “intermediaria”, “brazo armado del PRI”, etc., sin prueba alguna, tienen como objetivo desprestigiarlos para que posteriormente se plantee su ilegitimidad.

Ante este panorama, urge que redoblemos la lucha ideológica, urge que vayamos con el pueblo y le digamos lo que verdaderamente está pasando para que se desengañe de los falsos izquierdistas que tanto daño le han hecho y se decida a organizar con los que verdaderamente lo representan, en el caso de nuestro país, Antorcha Revolucionaria.

 

 



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