Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

La Espartaqueada y la formación integral de la juventud

Por: @Jassón Celis Córdova

Febrero 21, 2018


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En la última semana de enero pasado, en el municipio de Tecomatlán, Puebla, tuvo lugar la edición número 19 de la Espartaqueada Deportiva Nacional. Creo que, a estas alturas, a ningún feneriano nos resulta ya ajeno este nombre: La Espartaqueada”, ni tampoco el contenido mismo del evento: las justas, los encuentros deportivos que organiza el Movimiento Antorchista Nacional, y que se llevan a cabo, en términos generales, entre atletas de todo el país que proceden de los estratos sociales más bajos, y que compiten única y exclusivamente por la porra de su público, el reconocimiento de sus compañeros y maestros, y la inocultable satisfacción que coexiste con la victoria. Detrás de los juegos no hay grandes empresas patrocinadoras, ejecutivos financieros mordiéndose las uñas, fortunas multimillonarias en juego, ni grandes (ni pequeñas) casas de apuestas; cero intereses económicos que se agazapen y yazcan encubiertos debajo de una aparente armonía, fraternidad y alegría con las que los competidores se enfrentan unos a otros en lucha por el triunfo.

            A lo largo de una semana, al mismo tiempo en que se contendía en atletismo, ciclismo, natación y se jugaba volibol, basquet, fut y beis, los participantes en un deporte o categoría se convertían en espectadores de otras contiendas, y llenaban las instalaciones de la Unidad Deportiva “Wenceslao Victoria Soto” con la alegría de sus porras en apoyo de sus compañeros; en los ratos libres o en la hora de comida, ríos de gente fluían hacia los puestos de antojitos de la alameda central que se encontraban ahí como avanzada de la Feria de Tecomatlán (“La feria de la unidad entre los pueblos”, como ha sido bautizada por la vox pópuli) que tendría lugar en pocos días.

En ese cruce y recruce de caminos, los más de 20 mil participantes seguramente establecieron lazos entre ellos: en ese crisol mixteco quién sabe qué bajacalifornianos habrán conocido a quién sabe cuáles quintanarroenses, o cuántos potosinos se habrán hecho amigos de cuántas oaxaqueñas, y qué colimenses hoy estén extrañando o mensajeándose por whatsapp con ciertos poblanos.

Por la noche, cuando todo terminaba, las escuelas tecomatecas tenían la responsabilidad inexcusable de dar asilo a todos los jugadores, y en particular, la soberana Villa Estudiantil de Tecomatlán, animaba sus antes frías instalaciones con la música de una guitarra o las risas de una plática casual, pues albergaba a más de 750 atletas que iban a descansar para seguir participando al día siguiente.

No quiero pasar por alto dos cosas importantes. Primero: que este ambiente de paz y tranquilidad, la altísima calidad de las instalaciones deportivas, el orden y disciplina (pues no se presentó ni un incidente, ni un enfrentamiento, ni una inconformidad insalvable con los resultados y el arbitraje) se deben únicamente a la gran labor social del Movimiento Antorchista Nacional: del gobierno municipal antorchista de Tecomatlán, de la comisión organizadora de la Espartaqueada y de toda la Dirección Nacional Antorchista que no solo mantiene el municipio en absoluta tranquilidad, sino que también ha sabido llevar a la Mixteca Poblana, instalaciones deportivas que, como dijo alguien, “no las tiene ni Obama”; en segundo lugar, que esas instalaciones son de absoluta disponibilidad para el uso de los pobres, como nosotros, que se utilizan de manera 100% gratuita, y cuyas puertas siempre están abiertas para que cualquiera las use cuando quiera, siempre de manera responsable.

Seguramente, compañeros, ustedes ya sabían todo esto, porque más del 50% de los participantes de la Espartaqueada ¡éramos nosotros!, ¡éramos los fenerianos de las distintas escuelas que simpatizamos con el proyecto de nación del Movimiento Antorchista Nacional! ¡Seguramente ya lo sabían porque los fenerianos tenemos también como consigna la práctica del deporte para la superación del cuerpo y del espíritu! ¡Seguramente ya lo sabían porque desde hace 18 años la FNERRR lucha no solo por la mejoría de la educación en las aulas, sino por la formación integral del individuo dentro de la sociedad, y a la Espartaqueada Nacional asisten cientos de equipos de compañeros fenerianos que están conscientes de que, con su actividad, colaboran con nuestra lucha y participan activamente en la construcción del modelo de joven que nuestra sociedad necesita.

 

Finalmente, no hay que echar en saco roto los discursos tan importantes (por orientadores) que pronunció el Ing. Aquiles Córdova Morán, tanto en la inauguración como en la clausura de la Espartaqueada: “el deporte es parte consustancial, integrante del trabajo revolucionario en general de nuestra organización; son las armas con las que intentamos llegar a la mente y a la conciencia del pueblo de México, despertarlo, politizarlo, animarlo a que se organice y enseñarle el camino de la lucha por un México mejor”. ¡Que así sea, compañeros! 



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