Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

La juventud y la política mexicana

Por: @Isaías Chanona Hernández

Febrero 14, 2018


chanona

Ya no hay duda de que nuestra clase política está en decadencia,  no hace falta dar estadísticas o hacer grandes esfuerzos mentales para darse cuenta. Las noticias de todos los días lo demuestran, el pleito y las descalificaciones no se hacen esperar, y es que para estas contiendas electorales de 2018, vemos cómo todos se pelean por ocupar un puesto de elección popular o plurinominal, sin importar su militancia en los partidos a los que pertenecen; y por un lado  hacen verdaderos caprichos saltando de un partido a otro (si no les dan lo que piden), por otro lado está la gran campaña de desprestigio mediático.  El problema, ni siquiera está en si cambian o no de partido o si solamente en tiempos electorales sacan a relucir su trapitos al sol, el problema está en que la clase política actual no está pensando en resolver los problemas de las grandes mayorías, no tienen idea de lo que verdaderamente necesita México y el rumbo que tiene que seguir, y si lo saben no es de su interés, con esto demuestran que  lo que quieren es agarrar algo para asegurar el futuro de ellos y de sus familias, es decir, nuestra  clase política es corrupta, convenenciera e ignorante.

 Lo peor de todo es que han corrompido a los mexicanos, comprándoles el voto, por una despensa o las baratijas que acostumbran a “regalar” solamente en los tiempos electorales.

Tampoco es un secreto  que nuestro país tiene problemas serios mostrados día a día en los periódicos y la prensa en general: el narcotráfico, la delincuencia, la violencia en las calles, etc. Eso es lo que refritean todos los días (que yo no digo que no pase), pero este no es el problema de fondo. Lo que esta gente no dice es que estos son los efectos del verdadero problema que es la pobreza. ¿O de dónde se nutre la delincuencia organizada? ¿Por qué el ambulantaje que tanto incomoda a muchos funcionarios? ¿Por qué la violencia en las calles, o los asaltos que  se han puesto muy de moda? ¿Quiénes somos los que pagamos los platos rotos que nosotros no  rompemos y por qué? La respuesta a todas estas preguntas es la  misma,  la gente con hambre, la gente que no encuentra otra forma de alimentar a su familia, la gente que no tiene para vivir, que está en la miseria y a punto de la mendicidad; es decir, el pueblo trabajador.

Esto es así y no se puede negar, y aunque no hacen faltan  las estadísticas oficiales para darse cuenta o llegar a la conclusión de que es el pueblo, quien tiene que pagar las graves consecuencias de la desigualdad social,  de cualquier modo las pondré: somos 120 millones de mexicanos y 85 millones padecen de pobreza,  15 millones se encuentran en la indigencia. Ahora bien, contradictoriamente somos la economía numero 12 (de 250 países aproximadamente)  con 2 millones de kilómetros en territorio, con  playas, tierras  de cultivo,  bosques, diversidad de climas y un pueblo trabajador. Y si somos todo eso, ¿por qué nos encontramos en graves aprietos? En educación estamos mal: en México se destina el 5.2% del PIB  a la educación pública, es este año se invirtieron 2,140,568 millones de pesos, invirtiendo por encima de Alemania, España y muy similar a Francia, el problema es que el 80% de ese 5.2% se destina para el pago de nómina, muchas veces para la  burocracia.  Son 5,2% pero la UNESCO (Organización de la Naciones Unidas para la Educación), recomienda invertirle a la educación el 8% del PIB y no menos del 1% en investigación científica.

 

Veamos, la OCDE divide el porcentaje invertido entre el número de estudiantes y en México da como resultado una inversión de 2 mil 600 dólares por alumno de primaria, menos que Colombia, Chile o Brasil. La OCDE nos ubica como el país que menos invierte por estudiante. La SEP solo emplea el 2.5% para construcción y reparación de escuelas de los 2, 140,568 millones de pesos. Es decir que la educación en nuestro país es insuficiente y además mala. En la última evaluación del Programa Internacional de Evaluación a Estudiantes (PISA) de la OCDE, de 65 países, México se ubica en el lugar 48. Hay seis millones de analfabetos reconocidos por la SEDESOL, entre ellos figuran   estados de los más marginados como; Oaxaca, Guerrero y Chiapas.

Ahora queda más claro por qué nuestro país no es competencia para el mercado mundial, para tener presencia en ese mercado es necesario competir con mercancías de alto valor agregado, y por ende obtener ganancias y es evidente que con los resultados que tenemos en  educación, generar estas mercancías, no solamente son difíciles, sino prácticamente imposible. A nuestra clase dirigente no le interesa el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país, porque México ya compite con mano de obra barata, los mexicanos somos los que más horas trabajan al día y de los que peor se les paga a nivel Latinoamérica.

Somos el segundo país más grande de habla hispana. Si México es un país con tantas bondades ¿por qué somos de los que más pobres del mundo ? la culpa otra vez, la tiene la clase política que nos dirige,  urge un cambio en la clase que maneja a nuestro país, por otra que sea trabajadora, honesta, culta, inteligente y que pertenezca al pueblo trabajador, está claro que con la miopía de los que ahora dirigen a México, no obtendremos los cambios que necesitamos, es necesario  cambiar la mentalidad  al pueblo, hay que despertarlo y ponerlo en pie, el pueblo es un gigante dormido, hay que  organizarlo, hay que hacer que luche, no hay otra forma, y es aquí, donde el estudiantado nacional tiene una gran tarea, tiene que involucrarse en asuntos de política,  tiene que estudiar, organizarse y luchar,  tiene que ser un activo de la política, pues está claro que de no hacerlo tendremos que pasar por cosas más difíciles.

 

En este sentido, el estudiantado nacional tiene una tarea histórica, que no puede dejar de cumplir: organizarse y organizar  al pueblo, que además es  quien   paga la educación de todos nosotros,  y lo mínimo que podemos hacer por él, es defender sus derechos y velar para que ese pueblo tenga una vida más digna, más justa y más equitativa. Estas contiendas electorales, jóvenes, deben servirnos para que la juventud mexicana tome partido en la decisión de nuestro futuro, como individuos y como sociedad, hay que cambiar la mentalidad de nuestro pueblo y esa es nuestra tarea.



Noticiero FNERRR Tv