Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

La decadencia de la partidocracia en México: una realidad que nos asalta

Por: @Idalia Rocha

Enero 30, 2018


partidos

El tema que hoy nos ocupa interesa porque entre la comunidad universitaria se difunde, en las aulas, pasillos y conversaciones cotidianas, el punto de vista de docentes, investigadores y expertos en el tema de la democracia y los partidos políticos, así como en el de la pertinencia de las instituciones políticas que, en cada periodo electoral, se nos ofrecen como productos de alta calidad (con la ayuda de la mercadotecnia política, de caras sonrientes en anuncios publicitarios, con imágenes conmovedoras y hasta con reportajes, debates y un sinfín de estrategias publicitarias). En este sentido, y siguiendo la recomendación de algunos profesores honestos que nos llaman a formarnos un criterio político propio, independiente y consciente, me parece útil abordar este problema que, entre la sociedad mexicana,  poco se discute pero que mucho nos afecta por la manera sutil en que a los mexicanos se nos tiende una cortina de humo, haciéndonos víctimas del manoseo que la democracia mexicana sufre en manos de los partidos políticos que la prostituyen, ya sea alternándose los puestos de poder o mediante “alianzas” en las que los principios estatutarios o ideológicos que les dan “identidad” se enredan y anudan en la superficie pero cuya lógica sólo puede explicarse si, en el fondo del fango político, lo que se defiende son los intereses de la misma clase social en el poder.

 

Este planteamiento, que pudiera parecer radical, atrevido o tal vez subversivo, coincide con la definición que Alberto Aziz Nassif acuñara al respecto:

“La partidocracia representa el encierro de una clase política que ha sido incapaz de construir acuerdos para consolidar la democracia, y por supuesto, para fortalecer el desarrollo del país. Tenemos a un conjunto de actores políticos obsesionados, primero, con la sucesión presidencial y, luego, por quedarse con la presidencia, sin importar los medios para conseguirlo. Actores que paralizaron cualquier posibilidad reformadora. Partidos que tienen dinero público, mucho dinero y televisión, así que no necesitan ni ciudadanos, ni hacer política”.

 

Y en efecto, en México la partidocracia se define a sí misma y está encarnada en cada partido político porque lo que en el fondo impera es el interés de una misma clase social; la burguesía mexicana presentada al pueblo a través de una gama de colores que son los que realmente sirven como distintivos, pero con una misma ideología y un mismo fin: garantizar la salvaguarda de sus intereses económicos; garantizar una política económica y social que coadyuve a fortalecer al modelo económico neoliberal (aunque éste sea ya insostenible); generar un clima de conformismo en la sociedad aparentando -con debates y otras maniobras- que tenemos y vivimos en una democracia a la que hay que defender (aunque, en los hechos, la participación del pueblo consiste en limitarse a elegir entre uno u otro candidato ya procesado por quienes gobiernan en los partidos políticos).

 

 

De esta manera, considero que los estudiantes, a quienes se nos está quedando una tarea titánica para tomar las riendas de este país en pocos años, debemos tomar conciencia de esta situación y considerar nuestra participación partidaria no con base en los colores o falsas y conmovedoras ideologías que disfrazan los intereses de una burguesía decadente y oportunista; sino con base en las necesidades de la mayoría de los mexicanos, del pueblo que sufre en carne y hueso las decisiones que los partidos políticos toman y discuten sin asomarse, ni por error, a la realidad en que vivimos los ciudadanos de a pie. Después de todo es nuestro país y nuestro futuro el que está en juego.



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