Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”

Egresados de las universidades y el desempleo en México

Por: @Mariano Cariño Méndez

Enero 15, 2018


mariano cario mndes

 

El sistema político está fallando en la misma medida que el sistema económico neoliberal y uno de sus efectos es el alto índice de desempleo juvenil que existe en todo el mundo: cerca de un 50 por ciento en España, un 18 por ciento en Estados Unidos y un 16 por ciento en México, por ejemplo.

 

En el país se invierte alrededor del 5.2 por ciento del PIB en el rubro educativo. Pese a ello, el promedio de escolaridad de la población económicamente activa es de 9 años: ¡un país de secundaria! De cada 100 niños que entraron a la primaria, 76 pasaron a la secundaria, 48 ingresaron al bachillerato y apenas 21 iniciaron una licenciatura. Al final, solo 13 se titularán, de acuerdo con cifras de la organización Mexicanos Primero. 

 

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2016 la economía mexicana ocupó el lugar número 15 de 188 países en cuanto a poderío económico, a diferencia de 1999 cuando el Producto Interno Bruto (PIB) apenas llegaba al 50% de lo que es hoy. Se ha avanzado en la producción de riqueza social. ¡Se produce como nunca antes en la historia de México!

 

El incremento de la riqueza no es sinónimo de generación de empleo; si esto es cierto para todos los mexicanos, lo es en igual medida para la juventud profesionista. Dentro del territorio nacional, buscan ocuparse 3 millones 161 profesionistas menores de 30 años, de los cuales 290 mil están desempleados y un millón 88 mil laboran en la informalidad. El futuro de la juventud profesionista sigue siendo oscuro: solo el 56% trabajan en el sector formal mientras que el resto está dedicado al sector informal: ¡vaya futuro! 

 

El factor determinante dentro del proceso de producción es la fuerza de trabajo del hombre, esa fuerza creadora de valor y la única capaz de crear ganancia para el patrón.

Año con año egresan cientos de estudiantes de las diferentes escuelas de educación superior en el país, pero ¿todos encuentran empleo? ¿Todos se ocupan tan pronto concluyen sus estudios? ¿Todos reciben un sueldo digno? La realidad demuestra que no es así, miles de jóvenes egresados  anualmente se topan con la amarga realidad de que “no hay empleo según la rama académica estudiada”, “piden 10 años de experiencia”, “conocimiento de primer mundo”, entre otras. Y si a eso le agregamos el salario mensual insuficiente, alrededor de 6 mil 870 pesos en promedio, las cosas se vuelven críticas “para el futuro del país”.

 

Los encargados de generar empleo suficiente y remunerador son los dueños de los diferentes sectores económicos: agropecuario, industrial y de servicios, y es obligación del Estado vigilar que cumplan su papel de generadores de empleo. Pero, ¿qué sucede en el haber cotidiano? ¿Hay suficiente empleo? Ya vemos que no, el único interés es la obtención de la máxima ganancia a costa de lo que sea, los empleados son cada vez más explotados, reinan las condiciones infrahumanas en las que trabajan y el número de desempleados aumenta.

 

El desempleo es un problema tanto económico como social. El desempleo es un problema económico porque representa el desperdicio de un recurso valioso, el desperdicio de fuerza de trabajo. Asimismo, es un gran problema social porque causa un sufrimiento enorme cuando los profesionistas desempleados luchan por sobrevivir y no cuentan para ello con un trabajo.

 

Mientras el presente y futuro de los egresados de las universidades sea incierto, duro y miserable, la juventud estudiosa debe comprender la causa profunda del desempleo, debe organizarse para luchar por sus derechos, exigir lo que a cada uno le corresponde, exigir lo que es de nosotros. 

 

¡Pongámonos de acuerdo! La razón necesita de la fuerza y la voluntad necesita de la ayuda. ¡Organízate y lucha! Exige que te den los que es tuyo, aún estamos a tiempo de formar una patria distinta.



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